Un poco de tu vida
Acaríciame con manos dedicadas
estreméceme con tu aliento,
sube y baja por mi cara
con un férvido beso.
Delicado y sin pausas
con tus varoniles dedos
desciende una y otra vez
peinando mi cabello.
Contempla mis ojos
y encuentra en ellos
todo lo que callo,
todo lo que guardo en silencio.
Encadéname a tus brazos
y paraliza el tiempo
que ellos sean mi hogar,
mi amparo, mi consuelo.
Lleva mi cabeza cansada
hasta tu fornido pecho
y hasme sentir
la vida que hay dentro.
Toma mi mano
y llevame lejos,
hasme descubrir
un mundo nuevo.
Ampárame con tu protección,
aquieta mis miedos,
ahuyenta los fantasmas
que me andan persiguiendo.
Fúndeme en tus suspiros.
¡Ay! Así de lento
y que mi alma goce
cuando la tuya encuentro.
Condúceme a lo íntimo de tu ser
escóndeme de todo lo externo,
concédeme la exclusividad
de conocerte por completo.
Hasme sentir siempre
que la ventura conservo,
dame un poco de tu vida
que sin ti muero.
El enigma de los sentimientos
domingo, 15 de enero de 2017
Si pudiera estar donde estás
Si en este momento
pudiera estar donde estás
tendrías el abastecimiento
de los ósculos que no te privaría jamás.
Podría estremecerte
con cada caricia
y concederte
la compañía muy acomodaticia.
Tendería en mi regazo
tu cabeza cansada
y con mi brazo
la dejaría abrigada.
Cerraría tus párpados con mis dedos
y con ellos recorrería tu cara
como libres viajeros
hasta llegar a tu alma bizarra.
Te entonaría una canción
que me deje llegar a lo íntimo de tu ser,
conquistar tu corazón
y de afectos jamás hacerlo carecer.
Y con tu cuerpo ya vencido
casi al descanso, en ese tramo
te susurraría al oído
que te amo.
Si en este momento
pudiera estar donde estás
tendrías el abastecimiento
de los ósculos que no te privaría jamás.
Podría estremecerte
con cada caricia
y concederte
la compañía muy acomodaticia.
Tendería en mi regazo
tu cabeza cansada
y con mi brazo
la dejaría abrigada.
Cerraría tus párpados con mis dedos
y con ellos recorrería tu cara
como libres viajeros
hasta llegar a tu alma bizarra.
Te entonaría una canción
que me deje llegar a lo íntimo de tu ser,
conquistar tu corazón
y de afectos jamás hacerlo carecer.
Y con tu cuerpo ya vencido
casi al descanso, en ese tramo
te susurraría al oído
que te amo.
A mi edad el amor
A mi edad
el amor
no quiere ser mi mentor
ni tenerme como su propiedad.
Es desatento
y egoísta
pretendiendo que sea conformista
con sólo llevarlo en el pensamiento.
Es malo conmigo
al evitar mi peticiones
y querer manipular mis emociones,
a veces hasta lo creo un enemigo.
Por dolor se me hunde el pecho
cuando me grita
que no le insista
y me empuja a mi lecho.
Me provoca tristeza
cuando está de mal humor
porque me queda en el alma ardor
al bofetearla con fuerza.
Expone lamentablemente
su capricho
ya predicho
de no ser en mí un viviente.
Su argumento
es que no valgo la pena
y me condena
a su ausencia, mi sufrimiento.
A mi edad
el amor se siente forzado
a ser un hado
que encante mis años con bondad.
A mi edad
el amor
no quiere ser mi mentor
ni tenerme como su propiedad.
Es desatento
y egoísta
pretendiendo que sea conformista
con sólo llevarlo en el pensamiento.
Es malo conmigo
al evitar mi peticiones
y querer manipular mis emociones,
a veces hasta lo creo un enemigo.
Por dolor se me hunde el pecho
cuando me grita
que no le insista
y me empuja a mi lecho.
Me provoca tristeza
cuando está de mal humor
porque me queda en el alma ardor
al bofetearla con fuerza.
Expone lamentablemente
su capricho
ya predicho
de no ser en mí un viviente.
Su argumento
es que no valgo la pena
y me condena
a su ausencia, mi sufrimiento.
A mi edad
el amor se siente forzado
a ser un hado
que encante mis años con bondad.
Todo en nada
Soy menos que la nada
más inferior que la inferioridad,
tengo privada la posibilidad
de que el abandono no me deje abandonada.
A mi lado yace sin balas una pistola
incitando a que corte una tijera
para que juegue mientras espero a la espera
ya que la soledad me deja sola.
La mentira me miente
con que el engaño no me quiere engañar
argumentando que su compañía me quiere acompañar
por ello el sufrimiento se vuelve sufriente.
el silencio me habla sin voz
mientras de mí se cansa el cansancio,
el vacío me deja todo su espacio,
el tiempo se vuelve menos veloz.
Me atormenta el tormento
de saber que existo sin existir,
que vivo sin vivir;
de mí se lamenta el lamento.
Ni siquiera el querer me quiere
mas el olvido me olvida,
la tristura se siente entristecida
porque en mí la muerte muere.
Soy menos que la nada
más inferior que la inferioridad,
tengo privada la posibilidad
de que el abandono no me deje abandonada.
A mi lado yace sin balas una pistola
incitando a que corte una tijera
para que juegue mientras espero a la espera
ya que la soledad me deja sola.
La mentira me miente
con que el engaño no me quiere engañar
argumentando que su compañía me quiere acompañar
por ello el sufrimiento se vuelve sufriente.
el silencio me habla sin voz
mientras de mí se cansa el cansancio,
el vacío me deja todo su espacio,
el tiempo se vuelve menos veloz.
Me atormenta el tormento
de saber que existo sin existir,
que vivo sin vivir;
de mí se lamenta el lamento.
Ni siquiera el querer me quiere
mas el olvido me olvida,
la tristura se siente entristecida
porque en mí la muerte muere.
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